El Tibet del Kham y Amdo, los nómadas Drokpa y las tierras de nadie

Tagong (74)

Eso de ir al Tibet era sin duda todo un dilema moral para mí. Y es que si un “foreigner” quiere poner sus pies allí no será por “libre”. Nasti, debe proveerse de una “special visa” que solo será expedida por el Gobierno Chino si contrata a una empresa de turismo, muy seguramente china y de fiar, que “guiará” todos tus pasos en territorio tibetano y lo que puedes o no ver, oír y callar. Guiño, guiño. Y eso, aparte de distar mucho de la libertad que como viajera acostumbro a disfrutar, es mucha, mucha pasta y no precisamente para la parte oprimida sino para la “opri-miente”.

Yo había estado ya en la India en Bylakuppe, visitando los campos de refugiados/as tibetanos/as, y en Dharamsala, sede del Gobierno en el exilio del Dalai Lama, así que sabía ya de qué estábamos hablando y no podía hacerme la tonta o la despistada. Y es que una tiene sus principios, totalmente particulares y subjetivos claro, pero al fin y al cabo mis principios.

Así que, después de informarme, cavilar y pensar alternativas, elegí la opción que me hacía sentir mejor, que como siempre, es la más apropiada. Conocí que lo que se llama el “Tibet histórico” está formado por tres provincias culturales: U-Tsang, Kham y Amdo y que a estas dos últimas zonas sí está permitida la entrada por “libre”. Esa sería mi alternativa: cruzar las regiones del Kham y Amdo que no están controladas para poder conocer la cultura del Tibet dentro de la mayor libertad y autonomía posible. O lo que es lo mismo, atravesaría las regiones ocupadas por China en Sichuan y Yunnan de las que el Dalai Lama reclama también su independencia y administración.

Marché de la China clásica de Xian con guerreros y emperadores para adentrarme en Amdo tibetano. En la zona Jiuzhaugou o las “Nueve aldeas tibetanas” entré el primer monasterio, de camino a Huanglong  vi mi primer yak peludo, a las primeras etnias las conocí en Kanding, los primeros/as campamentos nómadas los vi en Tagong, supe de los primeros atisbos de resistencia en Ganze, que lo puse en mi destino después de que un chino me contara que “era peligroso ir porque aquella zona estaba fuera de todo control chino”…  nada mejor para mí.

Jiuzhaigou (176)

El Tibet, invadido actualmente por China desde 1950, ha sufrido como pueblo otras intrusiones:

Tres siglos estuvo invadida por el Imperio mongol, allá por el siglo XIII, que con el temible Gengis Kan a la cabeza también fue de pelar. Después el Dalai Lama asumiría la administración desde el S. XVI hasta el S. XVIII, momento en que se le puso a China entre ceja y ceja. Dos mil guerreros chinos de entonces custodiarían Tibet hasta casi la actualidad, despojándoles de su libertad como pueblo e independencia. Ya ves. Y es que China siempre ha tenido un numeroso ejército a lo que Tibet… muchos monjes budistas. Facilísimo.

En esas sobrevino alguna “frikada” europea del momento. En 1904 lo invadió Inglaterra, Dios salve a la Reina, y dijo que aquello era suyo. Por aquellos entonces desposeía también a su vecina India y le interesaba el paso fronterizo, con lo que vaya tú por dónde, durante 4 años Tibet fue inglés, país lo “cedió” a China otra vez por algún que otro favor. Pero el pueblo tibetano aprovechó la marcha de las tropas chinas para la proclamación en 1911 de la República China, para plantarse, anunciar su independencia y rehacer su Gobierno con el Dalai Lama como máximo representante. Ea, ya estaba bien.

Inglaterra volvería a tocar las narices tres años más tarde y finalmente, a condición de estarse quietecito, se anexionó el territorio tibetano de Arunachal Pradesh como inglés. Este territorio hoy es India y se conoce como el “pequeño Tibet”, puesto que con la decolonización pasaría “por defecto” a ser suyo, no sin antes disputarlo en guerra con China ya que aquello nadie quiso jugárselo a los chinos.

Con una Inglaterra metida en dos guerras mundiales y una China destronada preocupada por lidiar con su República, no había tiempo para sandeces y nadie interfirió en la independencia del Tibet del 1912 al 1950. Qué tranquilidad aquella. Pero constituida la República Popular de China en 1949, después de su consiguiente guerra civil, desparrame de sangre y triunfo del lider Mao Zedong, Tibet volvería a estar en miras y fue nuevamente violentada por la China ahora comunista. En este sentido, mismos perros con distintos collares. Fin de la historia del Tibet libre.

Chengdu (71)

Tagong (140)

Tagong es una pequeña aldea tibetana a los pies de la montaña sagrada de Yala, rodeada de templos y colinas de pasto donde ondean al viento miles de banderas tibetanas y mantras, donde “indios y vaqueros”, mujeres de trenzas, caballos, yaks y mastines campan a sus anchas. Ahora algunos de ellos poseen también una enorme moto de esas de tubarro, cual flamante vaquero, como si de un caballo se tratase, a la vez que de un móvil 4G. Modernidades.

Tagong (40)

Cada monasterio, cada kora, cada rueda de plegaria, cada mantra recitado rezuman aroma a budismo y a Tibet. Caminé por sus monasterios y sus pastos siguiendo el rastro de la flor edelweis y de los yaks que me condujeron a la zona de las “tiendas negras” o moradas de los auténticos nómadas del Tibet, los y las “drokpa”.

Tagong (95)

Alcancé unos prados repletos de campamentos, de tiendas nómadas, humildes hogares, hechas al estilo tradicional tibetano. Los/as nómadas normalmente se mueven en grupo de hasta 20 familias. Sus tiendas, de gran tamaño puesto que dentro vive toda la familia y duermen las crías de yaks, son negras y tejidas a base de lana de yak, cuentan con un agujero al centro donde encender la hoguera, banderas tibetanas, una foto del Dalai Lama y pocas cosas más. Ganado, mastines o caballos merodean en sus alrededores.

Tagong (98)

Me acerqué a una de ellas. El pastor de yaks estaba delante de la tienda mientras los perros atados, como buenos guardianes, ladraban sin cesar. Me presenté y le tendí la mano, qué menos. Él me la cogió y sonrió. Le pregunté si todos los yaks eran suyos y él me dijo orgulloso que sí. Me invitó a quedarme y pasear y así hice. A todo esto es de figurar que ni papa de inglés, que para estas cordialidades no hace ni falta.

Luego llegó su hija a recoger los pequeños yaks al corral, que se le resistían más de la cuenta, y el hijo mayor, que como buen anfitrión vino a presentarse y estrechar mi mano. Los enormes y peludos yak se acercarían extrañados de uno en una a olerme, mientras yo me hacía la disimulada como si nada. Afortunada de estar en la escena, les miré y admiré un rato largo a todos/as y cada uno/a sin distracción.

Nómadas. Caminantes en tierra de nadie. Quizá ahora los comprendía más de lo que lo hubiese hecho sin duda un año atrás. Durante este año de viaje y peregrinaje muchas veces me he sentido nómada, arriba y abajo, recorriendo lugares, cambiando de morada cada dos o tres días, yendo de un lado a otro… con el único objetivo de viajar, de no parar demasiado, sin saber muy bien porqué.

Muchas veces divagué sobre el cambio de las sociedades humanas de nómadas a sedentarias y en porqué yo había recorrido justo el camino contrario, sobre cómo por primera vez me sentía nómada y cómoda, sin lugar fijo, veleta. Nadie ya quiere caminar, todos quieren parar y sentarse. Involucionaba, parece ser.

El 25% de las personas tibetanas son pastores nómadas que como yo ruedan caminos o mantras. Y eso es mucho. Trashumantes, errantes, vagamundos… en tierras de nadie. No quedan nómadas en este planeta sedentario de no sé qué. En el Tibet, en las tierras de parece ser “nadie” los y las nómadas “drokpa” campan a sus anchas esperando recoger el ganado, la época de nieves, pasear por los prados, el deshielo, ver nacer los nuevos yaks, la primavera, cambiar de escenas y veredas, sintiéndose libres de otra manera.

Ganze (28)

Creo que el pueblo de Tibet cultiva karma para la humanidad en todos estos pastos. Cómo bien me explicó Wang Yaou, una joven tibetana, el Tibet quiere su independencia pero no les queda más que resistir y orar. Nunca invadieron a nadie y nunca tuvieron ansias de más… Siempre han optado por la no-violencia, los/as budistas y monjes no quieren ser guerreros/as, solo quieren vivir en paz. No sería Tibet sino.

Dibujo Tibet

En el mundo de las grandes potencias mundiales, del crecer, la expansión, del poder y del ganar, miles de personas tibetanas son un ejemplo de resistencia y paz ante la gran potencia China “comuncapitalista” de la propiedad privada, uno de los 6 países de la ONU con derecho a veto. Big power.

Me gustaría que la historia del Tibet diera un vuelco una vez más, que el karma y los mantras jugaran su merecido papel, que el Tibet fuese libre, que los y las nómadas caminaran como antes en tierras de nadie, que las tierras de nadie no fuesen asediadas por otros, que el Tibet fuese simplemente Tibet… Om mani padme hum. Es otro el camino que ellos/as, sabios/as, dibujan y recorren. Tiempo al tiempo.

Kanding (69)

Tagong-(83)

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Una respuesta a “El Tibet del Kham y Amdo, los nómadas Drokpa y las tierras de nadie

  1. ¡Hola, Belinda!

    Hoy partimos hacia Tibet y he pensado en esa mujer tibetana que conociste en India.
    Si te gusta la idea, podríamos enviarle esa postal del Palacio de Potala que le prometiste; solo dinos qué quieres que pongamos y su dirección, y nos acercamos encantados a la oficina de correos en Lhasa 🙂
    Creo que te dimos nuestra dirección de correo.
    Un beso y sigue así, ¡¡nos encanta tu blog!! Hasta Nepal, probablemente 🙂

    Irene y Carlos

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