Panni bottles! Coffee! Chai, chai!

Hampi (1)

Delayed. Ocho horas llevo esperando el tren en la estación, en el “waiting room”, que fuera me pelo de frío. Llegué a las 6.30 de la mañana y finalmente el tren ha salido a las 16 h. Podía haber sido peor, cuentan los autóctonos que hay veces que de demora un día entero o incluso más. Uff. Lo peor de todo es que no te lo dicen del tirón “espere usted 8 horas” y van demorándolo 2 horas más, media más, 3 de repente… y así te lían y a la vez te desesperan.

Y digo yo, cuando son tantas horas de retraso ¿quién es el que calcula tan mal la llegada, que va cambiándola eternamente? A ver, si cuando yo he llegado a la estación esta mañana el tren no había salido de su destino allí donde no sé quien perdió el gorro ¿por qué me dicen que a las 11 llegará? ¿Vuela? ¿Se teletransporta? Claro, al final de la jugada retrasan la hora poco a poco y solo haces que rogar para que no la vuelvan a retrasar otra vez.

En fin, ahora tengo todo el tiempo del mundo para escribir sobre él. Todo puede pasar en el tren, delayed, cancelled, incluso que llegue puntual y lo pierdas… A mi ya me ha pasado de todo. Y es así, indian style, no merece la pena enfadarse con el asunto. Hoy me preguntaba una holandesa desesperada si el tren llega puntual alguna vez, yo le dije que sí, que una vez lo perdí por llegar 5 minutos tarde. No se lo creía.

Mumbai (118)

La India, un país de dimensiones descomunales y con una población de 1.250 millones de habitantes, casi nada, necesita de una gran infraestructura de transporte que llegue casi a todos los lugares del país y bolsillos. El tren mueve la India. Herencia del colonialismo inglés, está claro que moverse en él te conecta con este país de una forma diferente. “A lot” y “cheap, cheap”.

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Viajar en tren en la India es toda una institución que no hay que perderse. Cualquier cosa puede ocurrir y sobre todo si cultiva la paciencia: que peten el vagón con cientos de personas más de la cuenta, que te vendan calcetines, estampitas o cadenas, que duermas en el portamaletas, que se te apalanque un pesado, que se demore infinitamente, que el de al lado cante que no veas, que simplemente se cancele y te quedes en tierra, que te mueras de calor, que haga un frío que pela y las ventanas no cierren, que suban mendigos o discapacitados a pedir limosna o los intocables a limpiar la… Pide.

Kolkata (1)

A saber: la dimensión “espacio-tiempo” difiere en la India en gran mediada respecto de occidente. Con una media de 40 o 50 km/h a lo más, cualquier lugar dista de un rato largo. Puedes coger un tren y cruzar el país de punta a punta y de lado a lado, puedes llegar a estar hasta 2 o 3 días para hacerlo, pero puedes. Yo lo más que he estado es 28 horas.

Esto hace que las horas para subir o bajar del tren sean muchas veces intempestivas: las 2 de la madrugada, las 4… y hace que seguramente disfrutes de otro rato largo tirado/a en el suelo de la estación junto con cientos de personas en la noche. Súmaselo al “delayed”. Despierta o durmiente, encima de plásticos, esterillas o en mantas, allá donde vayas siempre hay gente apilada a punta pala. Indian style. Una vez cambié un chai por medio plástico y me apalanqué con ellos hasta que amaneciera.

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Al principio pensaba que los trenes no finalizaban nunca, que eran eternos y recorrían la India como en sueños. Sería hermoso. Pero sí terminan, tarde, pero terminan. Incluso vi el fin de la vía en Kankakumari, cómo no justo en la puntita de abajo de la India.

Con las estaciones de tren tela. Algunas son enormes como la de Kolkata para mover ciudades de más de 15 millones de habitantes, y por ende discurren entre tropecientos andenes, plataformas y vaivenes. Ya has llegado. Otras son preciosas, como la de Mumbai y te enseñan afuera su mejor cara. Perros, ratas, vacas y cuervos suelen campar a sus anchas, a parte de cientos sino miles de personas, como en la de Chenai, aquella daba miedo.

Mumbai (112)

Y la longitud de los trenes. Son infinitamente laaaaaaaaargos y con multitud de vagones, así que para acertar con el tuyo tienes que estar también avispado o correr el andén de punta a punta, lo que puede ser fácilmente 10 o 15 minutos. Necesitas llegar con tiempo para encontrar tu puesto, no sea que te pierdas, la líes y esta vez llegue puntual. No es broma.

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No sé quien inventaría el concepto de las “sleepers” pero triunfa como la coca-cola. Me encantan. Todo es de ese color azul clarito espesito tan característico y revenido, sus placas de metal, su eskay pegadizo, sus cadenas, sus redecillas, sus ventiladores de rejilla. Todo azul slepeer. Los vagones se distribuyen en compartimentos con 8 camas: dos laterales y 3 enfrente de otras 3, de las cuáles 2 se pliegan durante el día a modo de respaldo. Esto hace que cuando llegues te encuentres en una pequeña salita donde normalmente la gente conversa. Ahí está la gracia del tren.

Y ahora hablar. Nadie pasa desapercibido/a. Esa salita se transforma en un centro social y aquí básicamente todo el mundo charla como si se conociese de toda la vida. A largar. Muchas familias indias viajan juntas y como los trayectos son relargos suelen ir cargadas de comida hasta los topes. Así que cuando saquen una patata hervida, boniatos, un dulce o fruta la compartirán antes contigo. Algo cae seguro. Y es que la gente india es muy generosa.

Al atardecer la gente de las camas plegables y superiores se sienta en la cama de abajo hasta que es hora de irse a dormir. Entonces se monta la del medio y donde antes había conversación es fácil que ahora solo haya ronquidos. Y qué ronquidos. Recuerda, nunca elijas la del medio o la de abajo, a no ser que elijas la de abajo lateral ventana, que es la buena.

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Y al loro, que nadie te avisa de las paradas o de las estaciones, así que tienes que otear (muchas veces está escrito solo en alfabeto hindi, así que lo mismo da que da lo mismo) o preguntar a los más sabios si no quieres que se te pase tu parada. Yo soy repesada preguntando si falta mucho o pidiéndoles que se acuerden de avisarme, pero qué se le va a hacer, es ley de vida del viajero dar la tabarra preguntando siempre dónde está o cuánto queda.

Lo peor es por las noches, mientras duermen los sabios y todo está oscuro. ¿Y ahora cuando paras? ¿Cuánto queda? Te buscas la vida como puedes para saber si es la tuya. Calculas tu parada con el tiempo de llegada de tu billete, pero sabiendo que esto es relativo porque a menudo se demora más de la cuenta, se paran eternamente o vete a saber tú, todo dependerá de tu perspicacia y ventura. Todo es posible, igual llegas infinitas horas más tarde. Yo una vez estuve para recorrer 14 km una hora y media, creí haberme rallado, saltado la estación o peor aún, haber entrado en un agujero del tiempo del Iker Jiménez a lo Cuarto Milenio.

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Solo los/as viajeros/as más avispados consiguen hacerse una cuenta on-line en IRCTC para conseguir su billete. Eso sí es un lujo, con sus destinos, sus rack 3, 2 o 1, sus paradas, asientos… sino rick-saw, cola en la estación y a enterarse de oídas. Y entonces llega la “waitlist”…  si tienes suerte pillas cacho, pero sino, que es lo normal, entras en lista de espera y seguramente sólo sabrás si viajas un rato antes y tras buscar tu nombre en el listado del tablón o pegado en el mismo vagón del tren: todos nombres hindis y de repente un giri, es el tuyo.

Si no tienes suerte y te tienes que marchar, te toca ir en “general”, en el gallinero vamos. Esto es viajar como en un after: nunca te puedes acostar, nunca se apagan las luces, la gente anda y vino sin parar, caótico y lúgubre es poco… incluso ponen música, eso si, en hindi cantado. Dos noches tuve que viajar en general y me tocó dormir (bueno, intentarlo) encaramada en el portamaletas de arriba de los asientos. Ufff! Ahora sí, es rebarato. Y si ya no hay general siempre queda la “tourist cuota” 24 horas antes de la partida, después de una cola relarga, suerte y unas rupias extra.

Y es que los trenes se abarrotan. Miles de personas suben y bajan diariamente antes de que él haya finalizado su destino. Seguramente por eso están tan viejitos y desgastados. Todos hemos visto alguna vez imágenes de trenes en India a “tutti”, y suele ser así, sobre todo en “general”, aunque también los hay que van casi vacíos. Seguramente dependerá de la hora incluso de la clase. Una vez iba yo sola con cuatro o cinco personas en el todo vagón y la verdad es que daba miedo. Entonces prefiero ir aunque sea en “general”.

Valle de Kangra (3)

Ahora que estoy a punto de dejar India y después de haber cultivado miles de kilómetros en tren de Norte a Sur y de Este a Oeste en 5 meses, cuando pienso en cómo recordaré la India cuando no esté aquí y cómo la añoraré, sé que el tren estará presente. Inimaginable no estar en mis sueños.

Confío en que un día me volveré a despertar oyendo “Paaaanni bottles! Coooool drinks! Coooooffee, coffee! Chai, chai, chai! Pakora!” Abriré los ojos y volveré a oír el traqueteo del tren, sus incesantes pitidos, sus vendedores y alguien me volverá a sonreír con un boniato hervido… Llegaré para recorrer otros mil lugares que a un no he visto !Panni, coffee, chai! ¡Guau! ¡Magia para mis oídos! Sabré que estoy en India otra vez.

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