Bylakuppe, los campos de refugiados del Tibet en la India

Bylakuppe (37)

Esta vez marché a ver algo menos glorioso, un no-lugar puro, los campos de refugiados de Tibet en India, dónde 60 años después de la ocupación china de la región del Tibet, su pueblo aún aguarda su liberación.  A 6 horas en autobús local desde Bangalore, de estos que paran en todos y cada uno de los pueblos, cerca de la localidad de Kushalnagar, se encuentra el campo de refugiados de Bylakuppe. Esta es una zona protegida por el Gobierno Indio y aunque es de difícil acceso o recorrido para “foreingers” como yo, ya sabemos que nada es imposible.

Llegué casi de noche a Kushalnagar y un rick-saw me llevó los dos kilómetros que lo separan de los campamentos y monasterios tibetanos de Bylakuppe. Una vez allí, me acerqué a una guest house delante del Golden Temple regentado los monjes tibetanos, donde me dejaron quedarme a dormir advirtiéndome que se necesita un permiso especial para estar allí y que mejor que la policía india no se enterase de mi presencia. Ok, fui todo lo discreta que podía ser en un lugar donde solo hay monjes rapados vestidos de rojo y naranja.

Bylakuppe (6)

Los 60 años de vida en la zona habían transformado el espacio y convertido el lugar en una zona plagada de casas, templos y monasterios al estilo arquitectónico tibetano. Miles de banderas budistas con mantras coronaban los lugares en todas direcciones. Hoy en día la zona es un lugar de culto para los tibetanos exiliados y cuenta con numerosos centros de enseñanza budista y grandes monasterios alrededor de los campamentos donde la población tibetana espera.

La gastronomía es principalmente tibetana al igual que sus costumbres. Aquí extrañamente sólo se ve algún indio, básicamente todas las personas son tibetanas, con sus rasgos fisionómicos y atuendos típicos tan característicos. La vida social gira alrededor de “Golden Temple” o Templo Dorado, principal centro y monasterio de los monjes budistas asentados en la zona. Cuentan con un hospital y escuelas propias.

Bylakuppe (9)

Cené momos. Me levanté temprano para recorrer a zona. Discurre a lo largo de una carretera de unos 3 km que me disponía a hacer a pie acompañada de mi querida botella de agua, mi cámara de fotos y mi pañuelo para el sol. Visité el gran Templo Dorado con cientos de murales característicos de las deidades e historia tibetana que me cautivaron. Esa especie de demonios y dioses que te miran con gesto extraño me atrapan. Comencé el paseo y encontré un centro de enseñanza budista y monasterio para mujeres budistas, vestidas y rapadas igual que los monjes, no encontré ninguna diferencia más, al menos aparentemente.

Bylakuppe (19)

Bylakuppe (36)

Llevaba un par de kilómetros a cuestas cuando una moto me pitó en el camino, se paró a saludarme y preguntarme que de dónde era y qué hacía por allí. Vamos, lo típico. Era Tenzin, un tibetano de unos 50 años que vivía junto con su madre, refugiada desde 1959 en India y que vivió la ocupación del Tibet. Tenzin ya nació en el campo de refugiados. Charlamos un rato de la vida misma y dijo que si quería me llevaba con la moto a algún templo más. “Ok”- le dije-, me pareció buena gente.

Me llevó a otro templo que yo sola no me hubiese atrevido a entrar. Charlamos con el monje de turno y me fue explicando la diferente simbología, maestros y enseñanzas del Tibet y Dalai Lama. Me avisó de que yo era una persona con suerte. Yo le sonreí diciéndole que ya lo sabía. Hablamos largo y tendido y me dijo que si no me importaba, quería que su madre de 87 años me conociese. “Ok” – le volví a decir-.

Llegamos a su casa para conocer a la madre, que no hablaba ni papa de inglés. Allí estaba también otro primo suyo y monje budista, que tampoco disparaba ni una y simplemente sonreía. Nos sentamos los cuatro alrededor de un té hirviente mientras Tenzin les explicó todo lo relativo a mi presencia y la señora sonriente se preocupó por mi largo y solitario viaje. Yo le dije que no se preocupase, que era una persona con suerte, que le preguntara a su hijo.

Tenzin, que había viajado y vivido por toda Asia en su juventud, hacía de traductor de todo lo que queríamos hablar, de la vida, de religión, trabajos, de los tibetanos en la India, de occidente… La madre me miraba y sonreía tiernamente. Conectábamos. Me mostraron orgullosos dos fotos que tenían con el mismísimo Dalai Lama. Me invitaron a comer una sopa de fideos con palillos que comí la mar de bien, según Tenzin, mejor incluso que muchos chinos.

Bylakuppe (52)

Bylakuppe (64)

Ya al atardecer, al despedirnos, me dijeron que a partir de ahora tenía también una madre tibetana y que podía volver a verles cuando quisiera. Me dio la dirección para que no tuviese problemas con los permisos y me dijo que si no volvía, no me preocupara, que guardarían mi recuerdo en su corazón. Le hice saber que si finalmente podía ir a Tibet en mi largo viaje, le enviaría una postal del Pottala de Lasha. Tenzin se emocionó. Fue un gran día. Me pidió que cuando volviera a España contara lo que en el Tibet ocurre, su ocupación por parte de China, y eso hago.

Cuando me llevaba en su moto a por mi mochila, al cruzar por el campamento 1, una mujer tibetana le preguntó que de dónde era yo. “She’s from the heaven” – respondió -. No me habían dicho nada tan bonito en mucho tiempo. Me despedí de ellos esperando poner mis pies en Tibet y cumplir mis promesas, recordar la ocupación del Tibet por China y enviar la postal a Tenzin y a su madre del Pottala.  Con estas líneas pongo mi pequeño granito de arena.

Bylakuppe (62)

Tres meses más tarde ya en Darhamsala, sede del Gobierno del Tibet en la India, algo así como el exiliado Lhasa, les envié una postal del Dalai Lama a Tenzin y a su madre, en espera a aquella mítica postal tibetana. Y cómo no olvidé mis promesas, casi un año más tarde de aquél té en Bylakkupe, llegué a Xian a las puertas del Tibet. Allí conocería a Irene y Carlos, una pareja de españoles que comenzaban ilusionados un largo y gran viaje por tierras asiáticas. Ellos habían decidido entrar Tibet por Lhasa y yo al Tibet del Kham y Amdo. Hablando del país y sus problemas les conté mi viaje a los campos de refugiados de la Bylakuppe, la historia de la madre de Tenzin y aquella postal que prometí enviarles del Pottala.

Como bien aprendí en el Tibet, las ruedas giran, los mantras vuelan y la buena energía mueve el mundo, une mediante hilitos invisibles a personas desconocidas y genera buenas acciones. Así que aquella pequeña historia de la anciana tibetana refugiada en la India y la postal del Pottala, que a mí desde el Tibet del Kham y Amdo me era difícil de enviar, resonó en el interior de los corazones de Carlos e Irene y simplemente fluyó. Magia. Se pusieron en contacto conmigo desde Lhasa para enviar aquella postal del Pottala y que el corazón de la madre de Tenzin se iluminara una vez más con su imagen 55 años después su marcha.

Irene y Carlos - Potala 2014

Yo cumplí mi doble promesa: contar la ocupación del Tibet por parte de China para que no se olvidase y enviar una postal del Pottala cuando marchase al Tibet. De cumplir esa primera promesa surgió el camino para cumplir la segunda. Iban entrelazadas. Gracias Carlos e Irene por ayudarme en mi camino.

Ahora los hilos que me unen a Tenzin y a su madre los unen también a ellos, que seguro contarán la ocupación del Tibet, poniendo también su granito de arena. Esperemos que sea otra historia con final feliz. Esperemos que Tibet un día despierte libre y tenga el futuro que su gente se merece. Mientras, desde India o el Tibet rueden mantras, vuelen banderas y hagan magia una vez más. Por un Tibet libre.

Kanding (21)

Anuncios

6 Respuestas a “Bylakuppe, los campos de refugiados del Tibet en la India

  1. Llego a ti por mediación de una compañera de trabajo, gracias por permitirnos soñar a tu lado, me he emocionado con tus relatos. Creo que realmente Tenzin tiene razón, eres una persona con suerte y eso es por que vienes
    claramente del cielo. Un placer poder leerte.

    Le gusta a 1 persona

  2. Me fascinan tus viajes porque parece que caminara contigo, observando y sintiendo lo mismo que tú, gracias por hacerme conocer lugares magicos

    Me gusta

¿Quieres dejarme un comentario? ¡Gracias!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s